
Antes, hacer publicidad podía significar diseñar un afiche, repartir volantes o encontrar el espacio perfecto en un periódico. Hoy, una idea puede convertirse en un reel, una campaña digital, una activación, una experiencia o incluso una conversación que se vuelve viral.
La publicidad en el Perú ha cambiado muchísimo. Y no solo por la llegada de nuevas plataformas, sino también cambiaron las marcas, los usuarios y, sobre todo, las personas detrás de las ideas.
De los afiches a las grandes campañas
A inicios, la publicidad peruana encontró sus principales espacios en periódicos, revistas, calles y piezas impresas. Afiches, volantes y avisos eran las herramientas que tenían las marcas para llamar la atención y quedarse en la mente de las personas.
Pero con la llegada de nuevos medios cambiaron muchas cosas. La radio permitió llegar a más personas con voces, jingles y comerciales. Luego, la televisión abrió nuevas formas de contar historias con imágenes, música y personajes que conectaban con millones.
Así, las agencias comenzaron a crecer y la publicidad dejó de ser solo “hacer un anuncio”. La creatividad, la estrategia y el conocimiento del consumidor cobraron importancia, dando paso a equipos especializados como redactores, directores de arte, planners, diseñadores y productores.
Y llegaron las ideas que todos recuerdan
Con el crecimiento de la industria llegaron campañas que se volvieron parte de la cultura popular. Algunas frases, personajes, jingles y comerciales siguieron siendo reconocibles años después.
Pero algo estaba cambiando: ya no se trataba solo de vender un producto, sino de encontrar ideas capaces de conectar con las personas.
Por eso, muchos profesionales comenzaron a crear sus propios caminos, especializándose en estrategia, branding, contenido o innovación y trabajando con grandes marcas.
La industria entendió que detrás de una buena campaña hay equipos que investigan, encuentran insights, crean conceptos y hacen que una idea cobre vida.
Del comercial de TV al scroll infinito
Las redes sociales cambiaron por completo la relación entre las marcas y las personas. Ya no había que esperar un comercial: las marcas podían aparecer en nuestro feed, conversar con sus comunidades y recibir respuestas casi de inmediato.
Plataformas como Facebook, YouTube, Instagram y TikTok hicieron que la publicidad fuera más rápida, interactiva y diversa. También surgieron nuevas especialidades y, con la inteligencia artificial, nuevas formas de investigar, crear y optimizar ideas.
Pero algo no cambia: entender a las personas. Porque puedes tener la mejor herramienta, pero si no sabes qué decir, cómo decirlo y por qué debería importar, la idea no conecta.
Los profesionales también evolucionaron
La historia de la publicidad peruana también puede contarse a través de quienes decidieron hacer de las ideas una profesión.
Muchos profesionales que empezaron en agencias y trabajaron para grandes marcas luego fundaron sus propios proyectos y agencias. Es el caso de publicistas como Cristina Quiñones, egresada del IPP y fundadora de Consumer Truth, especializada en consumer insights y estrategia. Su trabajo con marcas como Nestlé, PepsiCo, Belcorp y otras empresas muestra cómo el conocimiento del consumidor se convirtió en una parte fundamental de la publicidad actual.
Y como ella, son cada vez más los profesionales que construyen sus propias agencias, estudios y consultoras, llevando la creatividad peruana a nuevos espacios y demostrando que trabajar en publicidad también significa crear industria.
Cuando todavía no había dónde estudiar publicidad
Pero para que una industria crezca, también necesita formar a quienes van a transformarla.
Cuando todavía no existía en el Perú un espacio especializado para estudiar publicidad, Alfredo Goitre y Julio Romero fundaron el Instituto Peruano de Publicidad (IPP), llevando al aula el conocimiento y la experiencia de quienes ya vivían la industria desde dentro.
Desde entonces, la publicidad siguió cambiando. Y el IPP también.
Hoy, estudiar una carrera creativa significa mucho más que aprender a hacer campañas. Significa aprender haciendo, trabajar con proyectos, desarrollar un portafolio, entender marcas, descubrir nuevas herramientas y prepararse para una industria que no se queda quieta.
Porque si algo nos enseña la historia de la publicidad en el Perú es que los formatos cambian, las plataformas cambian y las tecnologías cambian. Pero siempre hacen falta personas que sepan observar, crear, comunicar y convertir una buena idea en algo que haga que las cosas pasen.
Y esa es la parte de la historia que todavía puedes escribir tú.